Ya es hora de conocer una de las ciudades más antiguas del Medio Oriente en Jordania, muchos turistas decidieron integrar a sus viajes turísticos esta ciudad mística que encierra mucha historia. Se puede conocer desde las ciudades más antiguas y legendarias, cañones remotos en el desierto, el maravilloso Mar Muerto y grandes arrecifes de corales.

¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente al escuchar hablar de Jordania? Pues probablemente sea un lugar gobernado por un rey amado por su pueblo o incluso un viaje a los maravillosos relatos de “Las mil y una noches”.

Cada turista podrá ver los restos de Petra, del conocido Lawrence de Arabia o incluso la de muchos soldados y viajeros que terminaron en estas tierras. Es importante que los turistas sepan que pocos países del mundo ofrecen un ambiente tan variado, diferente e interesante. Estos territorios forman parte de muchos de nuestros sueños y leyendas que dan vueltas por todos los países. ¿Quién no ha escuchado por lo menos una vez en su vida de las ciudades perdidas, las historias de la Biblia?

Aunque la mayoría de los lugares que se pueden visitar en Petra en la actualidad fueron construidos por los nabateos, el área ha estado habitada desde el 7000 – 6500 aC. Existen vestigios de antiguos asentamientos de este período que hoy en día pueden visitarse en la Pequeña Petra, al norte de la Petra principal.

Un poco de Historia: Los nabateos fueron un pueblo nómada árabe que empezó a establecerse en la región de Petra a finales del siglo VI aC. Parece que su llegada a Petra no estaba planificada, ya que su destino inicial era el sur de Palestina. No hay duda de que encontraron este lugar muy atractivo ya que el suministro de agua era abundante, las paredes del cañón eran ideales para su defensa y los edomitas los acogieron sin problemas, ya que parece que tuvieron una convivencia pacífica.

Los nabateos eran un pueblo instruido que hablaba un dialecto del arameo, el idioma de la época bíblica, y se pueden admirar muestras de su delicada caligrafía grabadas en la pared rocosa de Petra.

Además de sus logros arquitectónicos sin precedentes, los nabateos eran conocidos por sus conocimientos de cerámica, que se cree que heredaron de los edomitas. Recientemente se ha descubierto un horno cavado en Wadi Musa, lo cual indica que Petra fue un centro regional de producción de cerámica hasta finales del siglo III dC; posteriormente, la ciudad entró en decadencia.

Hacia el siglo II aC, Petra se convirtió en una enorme ciudad que abarcaba unos 10 km y se convirtió en la capital del reino nabateo.

Turisticamente:  Petra, es  ciudad más atractiva para los turistas y hasta ha sido considerada como una de las más impresionantes del mundo. La ciudad está completamente excavada en una montaña. Se pueden ver rocas de color (principalmente rosadas), así como también la entrada a la antigua villa a través de una estrecha abertura en la montaña, conocida como el Siq.

¡Nuestro recorrido no queda aquí! Podemos continuar conociendo esta maravillosa ciudad por la noche, yendo al “downtown” de Ammán. Aún por las noches podremos sentir el fresco ambiente de primavera, mientras escuchamos una extraña sirena por las calles y callejones del lugar. Sin duda, se nota la diferencia entre la bulla que hay durante la mañana con la de la noche. Despierta al día siguiente y anímate a asistir un concierto al aire libre en el Festival de Jerash, donde podrás disfrutar de melódica música árabe que encantará a tus oídos. Por supuesto, no podíamos dejar de lado el gozar de un maravilloso amanecer en el Monte Nebo y recibir el anochecer en el paisaje desertico de Wadi Rum. Verás impresionantes colores que nacen y mueren: del rojo al oro, o del rojo al negro en breves momentos que ni te darás cuenta.

¿Qué más se puede pedir?